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RESUMEN INTRODUCCIÓN POPULARIDAD CINEMATOGRÁFICA EXPLORANDO EL ÉXITO REVELANDO LA ESENCIA CONCLUSIONES BIBLIOGRAFÍAEntrega Final de visualización de datos
Maestría en Humanidades Digitales, Universidad de
los Andes
06 de Diciembre de 2023
Este trabajo analiza la representación femenina en el cine, destacando el Test de Bechdel como una herramienta para evaluar la presencia activa de personajes femeninos. Este test, creado por Alison Bechdel, establece tres premisas que una película debe cumplir para superarlo. A través de visualizaciones de datos, se revela que películas nominadas y ganadoras en los Oscar no pasan este test, evidenciando un patrón persistente en la industria cinematográfica, especialmente en el cine estadounidense. El trabajo no pretende adoptar una perspectiva feminista, sino utilizar el test de Bechdel como una rúbrica breve pero reveladora para analizar la representación de las mujeres en el cine.
Palabras clave: Representación femenina, Test de Bechdel, Industria cinematográfica, Visualizaciones de datos, Cine estadounidense.
“Mi madre es, mi padre sin duda era”.
-Alison Bechdel.
This work analyzes female representation in cinema, highlighting the Bechdel Test as a tool to assess the active presence of female characters. Created by Alison Bechdel, this test establishes three premises that a film must meet to pass. Through data visualizations, it is revealed that many Oscar-nominated and winning films fail this test, indicating a persistent pattern in the film industry, especially in American cinema. The study does not aim to adopt a feminist perspective but rather employs the Bechdel Test as a brief yet revealing rubric to analyze the representation of women in cinema.
Keywords: Female representation, Bechdel Test, Film industry, Data visualizations, American cinema.
Alison Bechdel, una historietista estadounidense, llegó a este test a través de su trabajo como artista y múltiples conversaciones con su amiga Liz Wallace. Al notar la poca representación femenina dentro de los productos audiovisuales —en este caso el cine—, y los roles establecidos a los personajes otorgados, Bechdel delimitó tres reglas básicas para evaluar las películas y determinar qué tanto había allí de sesgo, qué tanto era intencional y cuáles eran los patrones de representación obtenidos.
Para muestra de ello existen hondos y amplios estudios. Un dato curioso es el siguiente: según los datos recopilados por elDiario.es (26 de febrero de 2016), a esa fecha “De las 108 nominadas a Mejor Película en los Oscar durante el siglo XXI (2000-2016), el 45% no pasan este sencillo test. La regla se extiende también a las ganadoras, 7 de las últimas 16 vencedoras del galardón a la cinta del año no superan el examen” (párr. 2). De esta forma, se hace visible un patrón que se ha repetido constantemente en la historia del cine, tomando gran relevancia el cine norteamericano.
Nota: Fragmento del cómic The Rule (1985), la tira cómica de Alice Bechdel
que dio nacimiento al test.
El presente trabajo de visualización no busca evidenciar ni conceptualizar una línea de visión feminista ni hacer un análisis respecto a la representación de la mujer en el cine, los roles que usualmente suele caracterizar o su incidencia —y la de sus acciones— dentro de la historia. Nuestro objetivo es utilizar la herramienta del test de Bechdel para dar cuenta que, a partir de una rúbrica tan corta, tres preguntas, se pueden denotar resultados amplios. Si bien el test puede quedar corto en materia discursiva, argumentalmente es muy diciente, ya que evalúa una situación que parece estar normalizada a lo largo del proceso de realizar una película, que implica —más allá de la historia—, un montaje, una edición, una elección de personajes y una narrativa que se acepta como real dentro de esa ficción. Tal como lo explica la investigación de el medio de comunicación el Diario (26 de febrero de 2016):
Hay que tener en cuenta que el test de Bechdel no es la prueba definitiva sobre la presencia de las mujeres en las historias cinematográficas. De hecho, en algunas de las cintas que no pasan el test, las mujeres adoptan un papel fundamental en la trama. (...) el test de Bechdel no sirve para medir la (buena o mala) construcción de los personajes femeninos o si están edificados sobre estereotipos machistas. Sin embargo, sí que puede indicar (con más o menos precisión) la importancia del papel de las mujeres dentro de las historias. (párr. 7,8).
Esta “importancia” puede, y debe, hacerse visible para entender cómo ha sido su evolución a lo largo de varias películas importantes en la historia del cine. De igual forma, plantea un panorama para evaluar las luchas actuales de muchas mujeres y los niveles de representación que existen en la cultura popular. Tal como evidencia el epígrafe de esta sección, desde la época de Virgina Wolf ya se venía planteando, desde la mujer, esta incidencia androcéntrica en la cultura y sus posteriores efectos al momento de narrarnos como sociedad.
Dentro de todas las categorías de análisis que pueden surgir de un estudio de la representación femenina en el corpus de películas utilizado en este estudio, se tiene como eje conceptual el llamado Test de Bechdel. Esta herramienta, poco conocida y de uso reciente, permite medir la participación activa de personajes femeninos dentro de representaciones audiovisuales, en este caso en el cine.
El test de Bechdel analiza la relevancia de los personajes femeninos en la historia para determinar si una representación artística cumple con una serie de estándares mínimos que evitarían la brecha de género. Para obtener un resultado positivo en el test debe superar tres premisas: tener más de un personaje femenino, que hablen entre sí y que lo que hablen no sea de un hombre. Se originó en 1985 en el cómic "Unas lesbianas de cuidado" de la autora Alison Bechdel. (Ferrete, 2020, p. 10).
Según la tercera premisa del Test de Bechdel, que engloba la recopilación de las dos primeras premisas, se indica que la representa-
ción femenina implica la presencia de al menos dos mujeres que interactúan entre sí y dialogan sobre temas que no están relacionados con hombres. En este contexto, la visualización presentada refleja el promedio de popularidad de los géneros cinematográficos a lo largo de las décadas, enfocándose exclusivamente en las películas que cumplen con todos los requisitos para superar el Test de Bechdel con un puntaje de tres. Desde una perspectiva general, la visualización revela un aumento en la representación femenina en diversos géneros cinematográficos como acción y aventura.
Es importante resaltar que la información que nutre la base de datos de esta presentación surge de la recopilación realizada por The Movie Data Base (TMDB), un sitio web interactivo que recopila información de los usuarios respecto a su consumo, ya sean tanto shows televisivos como películas y largometrajes. Para este caso, los índices de popularidad surgen de el número de votos de los participantes de la base de datos, que siguen los siguientes parámetros:
Número de votos por día.
Número de vistas por día.
Número de usuarios que marcaron como favorita la película.
Número de usuarios que agregaron la película a su lista de reproducción.
El año de lanzamiento.
Los puntajes históricos recopilados en la base de datos.
A partir de estos criterios de votación, la base de datos procesa el número de votos, permitiéndonos ver cómo se evalúan las películas a través del gusto y el conocimiento de los usuarios de TMDB —en la visualización # 1—, a la par que ilustra el promedio de popularidad, en distintos géneros, y la afinidad que por ellos tiene un público amplio, anónimo y heterogéneo.
En la visualización #2 quisimos enfocarnos en el total de las películas albergadas en la base de datos, para así analizar cada género desde los tres criterios, mismos que se pueden identificar en el gráfico de Flourish de la gráfica correspondiente de la siguiente manera:
0 No pasó el test.
1 Debe tener al menos dos personajes femeninos.
2 Estos personajes femeninos deben interactuar entre sí.
3 Pasaron el test. Las dos mujeres no hablan de hombres.
En esta visualización en especial quisimos dar cuenta de cuáles eran los géneros en los cuales el porcentaje de películas con aprobación del test era mayor y cuáles menor. De esta forma es notable que los géneros de Familia y Animación son los que más películas poseen la aprobación del test, siendo el género de Acción el que queda por debajo.
A partir de allí, y con el objetivo de profundizar en el promedio de la popularidad de géneros cinematográficos de las películas que sí aprobaron el test, optamos por realizar un enfoque más detallado mediante una visualización centrada exclusivamente en los cinco géneros más populares. Es crucial señalar que la muestra utilizada en esta representación es consistente con la presentada en la Visualización # 1. Según estos datos, en la década de 1950, la Animación lidera como el género más popular, alcanzando una popularidad cercana de 89.41. Le sigue el género de Familia con una popularidad de 53.73. En la década de 2000, el género de Fantasía muestra una popularidad de 50.76 puntos. En contraste, para el año 2010, el género de Aventura se destaca con una de popularidad cercano a los 70 puntos, y, finalmente, en esta misma década, el género de Acción tiene un puntaje de 57.11.
Antes de seguir con el análisis de las gráficas, y su génesis, debemos dar constancia de que la base de datos tomada para este trabajo considera a la Animación como un género cinematográfico. Sin embargo, entendemos que la Animación “Es la técnica que da sensación de movimiento a imágenes, dibujos, figuras, recortes, objetos, personas, imágenes computarizadas, fotografiando o utilizando minúsculos cambios de posición para que, por un fenómeno de persistencia de la visión, el ojo humano capte el proceso como un movimiento real” (Universidad del Valle de Puebla, s.f.).
La anterior aclaración es pertinente para aquellos interesados en este tipo de estudios, debido a que se pueden generar confusiones al momento de evaluar y hacer uso de los criterios, sumado al manejo de los datos que nosotros realizamos a partir de la división de los géneros. No obstante, dada la aclaración, consideramos que el lector o lectora podrá entender a cabalidad el hilo argumentativo de nuestra visualización.
Ahora bien, siguiendo con el análisis, a raíz de estos resultados, nos embarcamos en la tarea de identificar las películas que mejor encapsulan esa popularidad en cada género, aprovechando una base de datos diseñada para seleccionar el top 5 de las películas más populares. Este enfoque se centró en los resultados previos en las cinco categorías de género. Los descubrimientos fueron reveladores: en el género de Animación, con una mayor popularidad en la década de 1950, la película destacada fue "La Cenicienta", alcanzando un valor significativo de 135,836 votos. Continuando en la misma década, en el género de Familia, "Alicia en el país de las maravillas" se alzó como la película más popular, con una puntuación respetable de 83,806 votos.
En la década del 2000, dentro del género de Fantasía, "Piratas del Caribe" se posicionó como la película más destacada, acumulando un puntaje notable de 600,737 votos. Avanzando hacia la década de 2010, en el género de Aventura, la película sobresaliente fue "Jurassic World", logrando una impresionante popularidad de 1,021,377 votos. Finalmente, en esta misma década, el género de Acción fue representado por la película "Fantastic Beasts", que obtuvo una sólida puntuación de 374,726 votos. Destacando aún más el impacto de estas películas, "La Cenicienta" emerge como la vencedora en el Test de Bechdel, consolidando su relevancia en la representación femenina dentro de la cinematografía.
Siguiendo con la lógica de nuestro hilo argumentativo, partiendo de lo macro a lo micro, pasamos del análisis general de los distintos géneros, y su popularidad en relación con la aprobación de los criterios del test de Bechdel, al análisis de las películas que representaron el índice más alto de popularidad según nuestra base de datos. Es importante señalar que estas películas surgen dentro de tres momentos históricos que identificamos como los de mayor auge de películas referentes a la aprobación de los tres criterios del test de Bechdel. Estos momentos son los siguientes: la década de 1950, 2000 y 2010.
A partir de este descubrimiento, visualizamos las características de cada una de estas películas a través del desarrollo de un atlas. Dentro del mismo, señalamos tres escenas donde se cumplen los criterios de Bechdel y la forma en la que se desarrollan en cada una de las décadas. Para empezar, tomaremos la década de 1950 —con el género de Animación y Familia—, que tiene un repunte claro en la popularidad de sus películas y la aprobación de los criterios del test. Tal como se ha evidenciado hasta el momento, la figura de Alicia en el país de las maravillas (1951) cumple un rol distinto al que tiene, por ejemplo, Cenicienta (1950). En Alicia, según los datos recogidos por Anderson y Daniels (2016), el diálogo de la protagonista representa un 64 % del tiempo en pantalla, cosa contraria a Cenicienta, donde el porcentaje no supera el 50 %. Si bien ambas protagonistas son mujeres, y superan los criterios de Bechdel, se hace evidente que el simple cumplimiento de los mismos no representa una simetría en la comparación de los personajes.
Para la década del 2000 tenemos, en el género de Fantasía, la película de Piratas del Caribe: la maldición del Perla Negra (2003). Allí se ubica el personaje femenino más relevante de esta primera película de la franquicia; Elizabeth Swann. El personaje es interpretado por la actriz Keira Knightley, quien es la hija del gobernador de Port Royal y ha sido secuestrada por la tripulación maldita del barco pirata Perla Negra. Su relevancia radica, no tanto en su papel como doncella en apuros, sino en la evolución del personaje en sí, ya que para las últimas entregas de la franquicia Elizabeth se
convertirá en capitana pirata, y su relación intrínseca con los hombres irá complementando el desarrollo de su personaje, más no dependerá de la misma.
Es interesante cómo las franquicias más populares superan o no superan el test. Aquí vemos que hay una intencionalidad al momento de desarrollar el personaje de Elizabeth, siendo natural y progresiva la historia del personaje y sus finalidades, pasando de una niña rica consentida a una aventurera decidida. Podríamos hacer la comparación con otra franquicia de la misma década, El señor de los anillos, donde ninguna de sus tres películas supera el test, aún habiendo personajes femeninos tan relevantes, y poderosas, como es el caso de la elfa Galadriel.
Por otro lado, en el género de Aventura, encontramos la película Jurassic World (2015), que goza de una amplia popularidad y repunta en la década establecida con anterioridad. Allí resalta el papel de Claire Dearing, interpretada por la actriz Bryce Dallas Howard. Ella, junto al protagonista Owen Grady, interpretado por Chris Pratt, son los protagonistas de la aventura que sigue los pasos del mundo Jurásico establecido en Jurassic Park (1993). Su papel toma relevancia debido a su protagonismo como gerente del parque y el manejo de decisiones a lo largo de la historia. Su papel como mujer profesional puede generar ruido debido a la fuerte marcación que se genera al momento de compararla con su hermana, Karen Mitchell, quien se representa como la madre que decidió dejar a un lado sus intereses profesionales para crear una familia. Aquí, los dos sobrinos de Claire serán los desencadenantes de su papel protagónico en la historia de supervivencia ante los dinosaurios.
Un dato interesante es que la película de Jurassic Park, del año 1993, también supera el test de Bechdel, encontrándonos con un personaje femenino como la doctora Ellie Sattler, interpretada por la actriz Laura Dern. Aquí el rol de la doctora es mucho más determinante, porque no se encasilla dentro de un rol establecido, sino que muestra múltiples facetas, desde su compromiso con su carrera profesional, hasta su relación con los pequeños niños que debe cuidar. Su papel nunca se ve comprometido, u opacado, por el protagonista masculino, el doctor Alan Grant, interpretado por el actor Sam Neill. La dupla funciona en términos narrativos, y permite visualizar mejor el papel de la doctora dentro de la historia.
Por último, en el caso del género de Acción —enmarcados en la década del 2010—, encontramos la película Animales Fantásticos y dónde encontrarlos (2016). En esta historia, una precuela de la saga de películas de Harry Potter —donde 7 de las 8 películas superan el test— encontramos la historia del mago Newt Scamander, interpretado por el actor Eddie Readmayne. En esta aventura, el protagonista se enfrenta a una serie de vicisitudes, dentro del entorno político del mundo mágico, a la par que lleva a cabo sus intereses respecto a las criaturas mágicas. El papel femenino relevante está encarnado por Porpentina "Tina" Goldstein, interpretada por la actriz Katherine Waterston, y una maga estadounidense que se desempeña como Aurora —término para los detectives del mundo mágico—.
Si bien hay un rol de interés romántico con el protagonista, Tina cobra relevancia como eje entre la situación política que sucede entre el mundo mágico y su organización política, tanto de Inglaterra como de USA. Es importante resaltar que las magas, o hechiceras, siempre han tenido un
rol determinante y poderoso en la historia. Desde la antagonista de Harry Potter, Bellatrix Lestrange, hasta el rol protagónico de la mejor amiga de Harry, Hermione Granger. Esto sin olvidar que el universo fantástico de todas estas películas fue construido por la autora inglesa J.K. Rowling.
Finalmente, tal como se pudo observar, los picos de superación del test de Bechdel dentro de la línea cronológica planteada por la base de datos, y su correspondiente popularidad, dejan leer entre líneas el por qué de la superación de los criterios y la razón de su incidencia dentro del voto de aceptabilidad. Cada una de estas representaciones nos permite analizar, desde lo macro a nivel histórico y segmentado a décadas, hasta lo más particular, donde analizamos los personajes de las películas escogidas tras la visualización anterior y ahondamos en lo que representa el test de Bechdel para una lectura de nuestras producciones cinematográficas y el papel que en ellas juegan las mujeres.
Alicia en el país de las maravillas es un largometraje del año 1951 producido por Walt Disney Animation. Dicho film cuenta la historia de la joven Alicia, quien termina por adentrarse en una aventura surrealista basada en el famoso libro del escritor inglés Lewis Carroll, publicado en el año de 1865. La importancia de esta película dentro de este estudio radica en que es la segunda película, dentro del corpus escogido —y en orden cronológico—, que cumple con el test de Bechdel y aprueba los tres criterios planteados en los capítulos anteriores.
Si bien la primera película que cumple con los criterios de Bechdel es Cindererella (1950), le damos importancia aquí a Alicia ya que es la primera película que representa a una mujer como protagonista y donde el desarrollo de su personaje no se ve atravesado por sus relaciones con hombres. En Alicia encontramos la historia de su protagonista, quien dentro de su viaje a un mundo onírico, termina por vivir múltiples aventuras.
Si bien el sombrerero vendría siendo la contraparte masculina de la historia, Alicia nunca depende de él, siendo un complemento para su viaje. Al igual que este último, los múltiples personajes que aparecen allí dan cuenta de las relaciones de la protagonista con el mundo, pero nunca la apartan del foco ni obstaculizan su desarrollo. Tanto el gato como la oruga, pasando por los gemelos y el conejo, acompañan a Alicia y nutren su narración, más nunca le entorpecen en su desempeño ni la opacan en su accionar. Inclusive, el rol antagonista se lo lleva la reina de corazones, otro personaje femenino.
Vale aclarar algo en este punto, que se ha venido mencionando en varios de los apartados anteriores, y es el hecho de que la aprobación del test de Bechdel no significa un mayor grado de representación femenina, una salida a los estereotipos de género ni una resolución a la participación de una cuota de mujeres dentro de un producto audiovisual.
Es necesaria la salvedad, ya que nos permite entender cómo funcionan estas producciones y por qué es necesario avanzar y discutir sobre ellas.
Durante toda la película se muestra a este personaje con el típico estereotipo negativo de chica poco inteligente o “avispada” y se le trata como a tal, pues parece que se influencian más por su género o color de pelo, que por su corta edad. Constantemente vemos a una Alicia que le cuesta superar las dificultades, ya que a la mínima que existe una situación difícil se puede observar el típico estereotipo de niña sentimental que llora con facilidad. Recaen además en el estereotipo de niña habladora y charlatana, a la cual tienen que llegar a interrumpir o mandar a callar, ya que no la toman en serio por su edad y sin tener en cuenta su inteligencia. Ambas tras el segundo visionado hemos confirmado que en ciertas ocasiones se le aplica el estereotipo de cenicienta debido a que en ciertos momentos es tratada como una sirvienta bajo el mando de algunos personajes. Esto nos lleva al siguiente estereotipo, al de chica buena, puesto que se observa su obediencia y educación en varios momentos de la película. (Villa Hidalgo, 2019, p. 49).
Tal como menciona Villa Hidalgo (2019), entendemos que el desarrollo del personaje es mucho más complejo de lo que podemos analizar a través del test de Bechdel, y que la superación de los criterios no evita que se lleve a cabo el uso de estereotipos al momento de darle vida a la protagonista. Complementando lo anterior, podemos mencionar lo siguiente:
Que una película pase el test de Bechdel ya es un paso, está bien. ¿Pero la hace feminista? No. Por mucho que pase el test, no tiene por qué necesariamente transmitir mensajes feministas o positivos. Es probable que sí haya pero puede que no. (Viajeros de papel, 10 de octubre de 2016).
No obstante, a pesar de las dificultades del análisis, es pertinente su raciocinio, porque da cuenta de las redes que se tejen dentro de las narraciones y cómo, dentro de las mismas —y a pesar de que creemos superada una brecha de género—, supervive el machismo y los roles asignados generalmente a las mujeres.
Una de las particularidades de la historia de Alicia, es que, desde el ámbito audiovisual, ha tenido dos representaciones más. La película Alice (Něco z Alenky) del año 1988 y dirigida por el director checo Jan Svankmajer, y Alicia en el país de las maravillas, del año 2019 y dirigida por el director norteamericano Tim Burton. Ambas representaciones han superado el test de Bechdel, al igual que la versión animada de 1951, y presentan formas distintas de representar la misma historia y sus consiguientes personajes.
Nota: Pósters de ambas películas.
Dado este panorama, entendemos la importancia de traer a colación esta historia, siendo particularmente atractiva dentro del corpus de películas escogidas para esta visualización y la narrativa que podemos hacer de sus rasgos más importantes a partir de la selección, categorización y análisis de las películas que cumplen con los criterios de Bechdel. Alicia requiere nuestra especial atención, al momento de dar pie a una narrativa de representación femenina desde los criterios de Bechdel, siendo pieza fundamental de lo que este análisis ha querido brindar: una visualización desde lo macro hasta lo micro.
En la narrativa de su historia se entretejen múltiples factores atractivos para este análisis: su temporalidad, siendo uno de los primeros filmes animados de Disney con
una ardua labor de animación y técnica para su época (1951), la popularidad que tiene en la base de datos de donde se tomó la muestra para este análisis (83.806 votos divididos en las categorías presentadas en la sección anterior), su historia enfocada en las aventuras de una niña llamada Alicia, su relación antagonista con la Reina de Corazones y la naturaleza de su actuar.
Un asunto importante, respecto a lo que concierne a este análisis, es que la misma Alicia del film animado está basada en una actriz real, de quien tomaron varios de los gestos y acciones para imprimirlos en la animación. La encargada de prestar sus facciones fue la pequeña Kathryn Beaumont, quien también prestó la voz a Alicia en el film original y a Wendy, en el film de Peter Pan del año 1953.
Nota: Dibujo sobre fotografía que permitió a los animadores dotar a la protagonista de una
apariencia mucho más real a lo que se buscaba representar.
Nota: El uso de actores y actrices para representar las secuencias que posteriormente iban a ser
animadas no era algo nuevo. Sin embargo, es importante aquí ya que permite ver el rol determinante
del personaje dentro del film y su protagonismo.
Para finalizar, podemos dar cuenta de la importancia de Alicia en la medida en que nos concierne. Se ha hecho énfasis a lo largo de este trabajo en que el test de Bechdel sirve únicamente como referente de participación femenina, más no de representación, incidencia en la historia y protagonismo. No obstante, en Alicia encontramos que, a diferencia de muchos otros filmes del momento, “Alicia habla con la Reina de Corazones en varias ocasiones, pero también con la Reina Blanca” (Life in cinemascope, 15 de junio de 2016, párr. 8), es decir, comparte pantalla con otras mujeres que tienen nombre propio, ejercen un poderío real y no se inmiscuyen en problemáticas o temáticas relacionadas con hombres.
A partir del recorrido que iniciamos desde el Resumen de este documento, pudimos trazar una ruta de análisis que nos permitiera acercarnos a la participación de las mujeres, dentro del rubro cinematográfico, a partir de una muestra de 7635 filmes analizados. Todos los datos fueron tomados del sitio web Kaggel, mismo que se alimenta de la base de datos de The Movie Data Base (TMDB). Esta muestra nos permitió acercarnos a un corpus cronológico de películas —que atraviesa más de diez décadas—, para comprobar la incidencia del test de Bechdel en las mismas y poder, desde allí, diseccionar la información.
Los resultados no dejan de ser interesantes: tres picos en tres décadas (1950, 2000, 2010) con las calificaciones de popularidad más altas, organizadas por géneros cinematográficos, y un posterior hilo argumentativo que nos llevó desde lo macro a lo micro. Partir de la evaluación general de las películas, la limpieza de datos, la disección por géneros y finalmente un análisis de una película en específico, trazó una ventana compleja y organizada de lo que significa la participación de personajes y actrices mujeres dentro del cine.
No obstante, reiteramos la finalidad del análisis en relación al test de Bechdel, insistiendo en la necesidad de formular nuevas herramientas de estudio que permitan, a partir de los datos, dar cuenta de la evolución de la representación femenina desde más allá de la participación.
(...) no hay fórmula que sustituya a un estudio de género meditado y consciente. Pero Bechdel puede ser un primer paso para que los estudios y las academias de cine acaten su responsabilidad sobre la igualdad de género y los referentes. Por ejemplo, el Instituto del Film de Suecia la emplea desde 2013 para conceder a los largometrajes una calificación (A) que acredita su fomento de la igualdad de género. No es un mal comienzo. (Ordaz y Zas Marcos, 01 de julio de 2022, párr. 20).
Tal como mencionan Ordaz y Zas Marcos (01 de julio de 2022), no hay un mal comienzo, pero es únicamente la mitad del camino. Si bien el test cumple 28 años en el 2023, sigue siendo incisivo al momento de intentar dar una mirada a la participación femenina dentro de los relatos cinematográficos. Entender cómo, a partir de la Animación, han venido evolucionando los roles participativos de las mujeres, hasta llegar a películas de altos presupuestos, donde cada vez hay más incidencia de las mujeres en materia de participación, edición, guión, etc., es la finalidad de su uso.
Todo ello da pie para entender, a través de una escala amplia, la injerencia de este tipo de análisis y la necesidad de su visualización. Esta no estaría constituida, de la forma como lo está, si no partiera del significado del concepto de “narratividad” acuñado por Venturini et al. (2017). Si bien el análisis de estos autores va dirigido hacia los gráficos de red como narrativas per se, dentro de estas conclusiones nos es válido retomarlo desde la mirada de nuestro estudio, donde las representaciones visuales buscan narrar por sí mismas la profunda brecha de género existente en el mundo del cine.
Nota: Fotografía de Alice Bechdel
Al dar cabida a esta “narratividad”, los espectadores tendrán, desde su relación directa con los filmes —o en este caso las visualizaciones—, la capacidad de “evocar un guión narrativo” (Venturini et al, 2017, p. 157) en su mente sin la necesidad de una narración como excusa. Es decir, la narratividad del filme debe superar su propia narración para llevar a conclusiones que se ofrezcan, ahora sí, naturales y no supeditadas por otros, en este caso específico, que el observador pueda identificar la ausencia de la representación femenina y el problema de la brecha de género.
Complementario a ello, vale traer a colación lo que Manovich (2008) expone desde su análisis del cine como medio tecnológico, donde hallamos bases para entender la forma en que capturamos el mundo a través de la cámara, y lo que dicen aquellas representaciones de nosotros mismos y nuestras propias realidades.
El cine ha encontrado su base en esta captura de la realidad, muestras obtenidas a través de un proceso metódico y prosaico, sin importar la complejidad de sus innovaciones estilísticas. El cine emergió del mismo impulso del que arrancara el naturalismo y los museos de cera. Es el arte del index: un intento de expandir el arte de la huella. (p. 171).
Esta relación indexical mencionada por Manovich (2008), si bien no explorada en este análisis, sí es pertinente al momento de las conclusiones, ya que a partir de un gesto, una situación, un diálogo específico o una forma de participación de la mujer en el cine, se puede entender cómo estas participaciones se conectan al fenómeno subyacente al que pertenecen, unidas a través de lo visual o, en este caso, lo audiovisual. Y el fenómeno oculto es la brecha de género.
El test de Bechdel nos es útil para ello, “la expansión del arte de la huella”, en este caso, no es más que la influencia de una sociedad patriarcal que resalta ciertos valores masculinos como superiores y que, a veces sutilmente y otras veces no, los transmite a través de los medios culturales, en este caso el cine, perpetuándolos a través de un vínculo causal, en estado de evidencia, donde nos es necesario ser más perspicaces al momento de consumir este tipo de entretenimiento, y donde las visualizaciones nos permiten, desde un plano general hasta un plano de detalle, observar lo que sucede y observarnos a nosotros y nosotras mismas.